La Red CRUSOE ha constituido formalmente este martes el Grupo de Trabajo de Inteligencia Territorial, Demografía y Movilidades (InTeDeMo), que busca generar conocimiento interdisciplinar y promover la cooperación institucional para implementar soluciones frente a los desafíos territoriales contemporáneos. Está integrado por representantes de 10 universidades y 3 instituciones.
La sesión de constitución del grupo contó con sus coordinadoras, Anabela Dinis (Universidade de Beira Interior) y Ana Belén Gil (Universidad de Salamanca). También estuvieron presentes, Salustiano Mato, presidente ejecutivo de la secretaría general técnica; Nuno da Cruz (Universidade de Aveiro); Mónica Ibáñez (Universidad de Burgos); Olga de Cos (Universidad de Cantabria), Patricia Pereira (Politécnico de Leiria); Carlos Barreiro (Universidad de León), María Paula Fernández (Universidad de Oviedo). Livia Madureira (Universidade Tras Os Montes e Alto Douro) y Ana Sofía Rodrigues (Politécnico de Viana do Castelo), entre otros.
Durante el encuentro, Anabela Dinis explicó que el objetivo principal del grupo es el de desarrollar un enfoque de inteligencia territorial que integre participación, conocimiento, formación y tecnología, particularmente la inteligencia artificial, para abordar desafíos demográficos en el suroeste europeo.
Ana Belén Gil asentó las cinco líneas de actuación, centradas en observatorios y análisis territorial; movilidades y cohesión social; gobernanza participativa y datos abiertos; formación interuniversitaria; e innovación social y territorial.
Principales metas
En la reunión se subrayó la necesidad de ejecutar una respuesta estratégica a nivel de inteligencia territorial, definida como la capacidad colectiva de un entorno para generar conocimiento y orientar su propio desarrollo. Sobre este último punto, Dinis detalló que el concepto de inteligencia territorial se eligió por su alcance integral y capacidad de involucrar a diversos agentes del territorio.
Los cuatro componentes esenciales para su puesta en marcha son la ciencia de datos, basada en el análisis y modelado predictivo; el saber local, que pone en el centro el intercambio de conocimiento entre comunidades; la innovación social, y la cooperación institucional entre universidades, administraciones y agentes territoriales.
Asimismo, se hizo hincapié en seguir de cerca los desafíos territoriales reconocidos en la Agenda Europea, entre los que se marcan la visión a largo plazo para las zonas rurales (2021) y el Pacto Rural Europeo (2022).
En concreto, la encrucijada demográfica se encuentra en el suroeste europeo, donde la cohesión territorial y la sostenibilidad social y económica presentan mayores riesgos. El principal motivo es el aumento de despoblación rural en países envejecidos y en los que cada vez es más frecuente el éxodo juvenil. En el largo plazo, esto supone una pérdida de capital humano y servicios ante la que las administraciones deberán responder para mantener sus modelos de bienestar.
